Por Beto Bullicio | GYA Gaming Análisis | 16 de octubre de 2025

El segundo día de la fase suiza en el Worlds 2025 no necesitó milagros ni remontadas imposibles para hacer historia: bastó con que los poderosos se equivocaran. Lo que debía ser una jornada de trámite para los favoritos terminó siendo una sacudida global. Equipos que llegaban como víctimas se levantaron con el cuchillo entre los dientes, y los que venían como dioses… se estrellaron con su propio ego.
Cuando T1 sangra, el mundo entero se detiene
El plato fuerte del día fue el golpe que nadie esperaba: CFO derrotó a T1.
Sí, CFO, el equipo que todos daban por muerto frente a la leyenda coreana, le metió un 25 a 11 en kills, 11 torres a 3 y 68.9K de oro contra 53.7K.
Ni Faker, ni Gumayusi, ni Oner lograron sostener la partida: T1 se quebró mentalmente, y el campeón del mundo se vio perdido, sin ritmo y sin respuesta ante un rival que no tenía nada que perder.
En GYA lo dijimos en vivo: “CFO jugó sin miedo, T1 jugó esperando ganar por nombre”. Y cuando pasa eso, el resultado ya está escrito.
Este resultado no solo es una derrota, es una advertencia: el aura de T1 ya no intimida como antes. Faker sigue siendo historia viva, pero el presente no se gana con pasado.
Gen.G cae ante Anyone’s Legend: la grieta se invierte
Si lo de T1 fue una sorpresa, lo de Gen.G fue una bofetada.
Anyone’s Legend (AL), el equipo que muchos consideraban relleno del torneo, venció al gigante coreano con 16 a 10 en kills, 8 torres a 2, 4 dragones a 0 y 65K de oro sobre 56K.
Fue una clase de control total. Ruler y Chovy no encontraron espacio, Peanut no logró abrir mapa, y AL les bailó en todos los carriles.
Si alguien pensaba que los chinos llegaban debilitados, este partido lo desmiente: la LPL no solo tiene manos, tiene hambre.
En GYA Radio lo dijimos: “Gen.G jugó con miedo a perder, y AL jugó sabiendo que nadie los iba a respetar”. Esa diferencia mental fue todo lo que necesitaban.
G2, FlyQuest, KT y BLG cumplen su papel
En medio del caos, los equipos que tenían que ganar, ganaron.
G2 pasó por encima de Movistar KOI (20-7 en kills, 10 torres a 3) confirmando que sigue siendo el único europeo que compite con los grandes. Caps y Hans Sama jugaron con sangre fría, mientras KOI sigue sin encontrar un norte ni en draft ni en ejecución.
FlyQuest, tras su caída ante T1 en el debut, arrasó con Vivo Keyd Stars (26-5) en una partida sin historia. Fue una paliza que sirvió más para recuperar confianza que para demostrar nivel. NA necesitaba un triunfo convincente, y lo consiguió, aunque sea ante una región que todavía no logra alcanzar el ritmo internacional.
KT Rolster hizo lo suyo ante Team Secret Whales, y lo hizo con autoridad: 14 a 11 en kills, 9 torres a 2, 2 inhibidores a 0. Fue una partida controlada, sin riesgo, donde los coreanos jugaron a su estilo —disciplinados, calculadores, sin espectáculo, pero con resultados.
Bilibili Gaming (BLG) cerró la jornada con otra victoria firme ante Fnatic (14-6). Los europeos resistieron hasta el mid game, pero el snowball chino fue imparable. ELK volvió a demostrar por qué es uno de los mejores tiradores del planeta: agresivo, preciso y sin margen de error.
Hanwha Life renace: PSG fue solo el sacrificio
Y mientras todos hablaban del colapso de Gen.G y T1, Hanwha Life Esports (HLE) volvió a respirar.
Después del papelón contra AL, le metieron un 16-6 a PSG Talon con una partida casi perfecta: tres dragones, ocho torres, cero barones en contra.
Viper y Zeka recuperaron la sinergia, Peanut volvió a su ritmo y el equipo se sintió, por fin, como un conjunto coreano real.
Conclusión: la grieta se reescribió
El Día 2 del Worlds 2025 cambió la narrativa por completo.
Los favoritos ya no son invencibles, los underdogs dejaron de ser relleno, y el público empieza a entender que este formato suizo no perdona desconexiones mentales.
En GYA Gaming lo decimos sin filtro:
T1 sangra.
Gen.G se tambalea.
Europa respira solo por G2.
NA vive gracias al calendario.
Y China… parece estar jugando otro torneo.
El Worlds 2025 no está buscando al mejor equipo: está revelando quién aguanta más cuando la grieta se vuelve un campo de guerra mental.
